• Agustina Cadel

¿Por qué tanta historia con el sexo?

Como acto puramente físico, no es más que cualquier otro acto de esa clase. No es diferente de comer o beber.

En su aspecto espiritual, no es más que cualquier otro acto que inspira el crecimiento del verdadero YO. No es diferente de a meditar.


Entonces ¿por qué tantos siglos de represión, de castigo, de pecados, de perdones. ¿Por qué ahora tanta desinhibición, tanta exhibición, tanta explosión de represiones? ¿Por qué todas las grandes religiones tratan este tema por separado y con cuidado? ¿Por qué los monjes de todas esas religiones practican el voto de castidad?

¿Por qué tanta antinaturalidad? ¿Por qué tanta falta de armonía con la naturaleza? ¿Por qué tanta racionalización de un aspecto tan habitual, tan común a todos?


¿Será que reprimirlo resulta una buena herramienta de control de otros? ¿Será que hacemos demasiados esfuerzos inútiles y desgastantes para ser una raza superior? ¿Será que creemos que podemos controlarlo? ¿Jugamos a ser dioses intentando reprimir instintos básicos?

Pensamos que somos muchísimo más elevados que cualquier otro ejemplar del mundo animal por tener “raciocinio”. ¡JA!


Creo que hemos hecho de nuestra capacidad de razonar, una actividad entorpecedora de nuestra evolución como seres. Nos ha alejado de nuestra naturaleza y de la naturalidad, llegando a negar nuestra propia esencia y calificándola de animal. Hemos creído que por ser “seres superiores”, debemos diferenciarnos y, para ello, reprimimos los “actos animales”. ¡Qué imbéciles!


¿Has visto alguna vez a un animal? ¿Lo has observado detenidamente? ¿Has visto alguna vez en sus ojos, preocupación? ¿Has visto alguna vez a un animal (no contaminado por nosotros, los grandes seres elevados), deprimido? ¿Histérico? ¿Pervertido? ¿Sádico?

Hemos creado una civilización enferma, que mata lo que encuentra a su alrededor, que tiñe de oscuro su propio hábitat. Que se enfrenta diariamente a problemas creados por sus propias ideas, disfrazándolas de cuestiones trascendentales.


¿Y qué dices de un árbol en medio de la naturaleza? ¿Acaso no es eso meditar? ¿Acaso no es esa la viva imagen de la trascendencia?

Decimos que el raciocinio nos hace especiales (y que tenemos una gran oportunidad en esta vida de seres humanos), y sin embargo, no hablamos de otra cosa que de trascender la mente. De aquietarla… de ver más allá.

¿Por qué no la dejamos en paz, entonces, y dejamos al cuerpo hacer las cosas del cuerpo y al espíritu, emerger de las profundidades sin que tenga que estar presenciando represiones estúpidas y forzadas?

¿No nos damos cuenta acaso, después de tantos siglos de existencia, que los esfuerzos por ser algo que no se es y que responde a un ideal inventado, solo ha derivado en tragedias?


Pregúntate qué es menos trascendental: Si tener sexo o dejar de tenerlo aún teniendo ganas, para así concentrarte más en tu trascendencia? Imagina si tu perro se cuestionaría semejante cosa. Imagina a la consciencia presenciando este esfuerzo…

No hemos entendido nada.

Ojalá yo pudiera ladrar


¿Has visto alguna vez a un animal? ¿Lo has observado detenidamente? ¿Has visto alguna vez en sus ojos, preocupación? ¿Has visto alguna vez a un animal deprimido? ¿Histérico? ¿Pervertido?

#vacaciones

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